10 Patéticos personajes que adoras a pesar de todo

No sabía que había tantas formas de analizar a este tipo de personajes :O

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Existe una pre-concepción sobre el patetismo, popularmente se llama patético a una persona que demuestra un comportamiento grotesco o ridículo, que produce vergüenza ajena o rechazo. Esto es cierto a medias, ya que el patetismo también es una forma de expresar los sentimientos de manera muy efusiva, casi exagerada; pero siempre se le da una connotación negativa (decimos que alguien llora patéticamente, pero no lo aplicamos cuando una persona ríe a carcajadas).

Pero, por lo general, a la hora de describir un personaje patético, que en una historia generalmente puede ser un recurso cómico; siempre cae en una de dos posibles variantes: Aquel patético que inspira frustración e ira (como Shinji Ikari de Evangelion) y aquel que inspira lastima y piedad (como el mismo Mr. Satán de Dragon Ball Z).

Ahora veremos 10 personajes, de cómics, manga y televisión que caen en esta última categoría de personaje patético por cuestiones enteramente argumentativas. Y ya sea por el beneficio de la trama o el desarrollo del mismo personaje, el lector/espectador no puede dejar de sentir cierto aprecio por los mismos.

10Charlie Brown (Peanuts)

MARKO-LEVEL/TUMBLR

Planteado como un personaje “underdog” (término inglés para referirse al perdedor, al jugador o participante con menos talento, con menos esperanzas y oportunidades de ganar). Charlie (o Carlitos) es un niño al que todo parece salirle mal o no como él planeaba. No se destaca por su inteligencia o desempeño deportivo, está en una edad en donde empieza a experimentar el amor por primera vez y se da cuenta de que tampoco es alguien agraciado físicamente; es abusado verbalmente por algunos de sus compañeros que lo hacen blanco de burlas y chivo expiatorio por las derrotas del grupo; tímido, inseguro y deseoso de resaltar y ser aceptado… en una palabra, patético, pero…

¿Por qué queremos tanto a Charlie? Quizás por ser solamente un niño y por vernos reflejados en varias de sus derrotas, sentimos inconscientemente empatía por el desvalido y, al igual que los mismos compañeros que lo atormentan, queremos verlo levantarse después de haber caído.

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